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Breve Historia de los Videojuegos, Historia

Breve historia de los videojuegos – A Bananas Tale Part.2: Nintendo contra Universal

Breve historia de los videojuegos…Por César del Campo de Acuña

Como vimos en la primera entrega de Breve historia de los videojuegos, Nintendo había conseguido un gran éxito con la recreativa protagonizada por Donkey Kong, Jumpman/Mario y Pauline. La compañía nipona tenia grandes planes para el popular videojuego y estos poco a poco se fueron materializando en una amplia gama de productos diseñados para explotar al máximo a la franquicia creada por Shigeru Miyamoto. Pegatinas, peluches, cereales e incluso una serie de dibujos animados de 19 episodios fueron algunas de las licencias que Nintendo consiguió para capitalizar el éxito que el gorila y el carpintero (Jumpman/Mario en un principio era carpintero, no fontanero) habían conseguido en los salones recreativos. Pero lo que la gran N no podía imaginar es que en uno de esos movimientos en busca de nuevas fronteras se toparían con un rival que pudo hacerles desaparecer, los Estudios Universal.

A bananas tale part.2 – Nintendo contra Universal

Como bien saben ya, en 1981 los salones recreativos eran un gran negocio y si había un juego, con permiso de Pac Man, que había conseguido conquistar a todos los que se dejaban sus monedas en ellos ese, sin lugar a dudas, era Donkey Kong. Por aquel entonces Tiger Electronics (los creadores de aquellas horrendas handheld games que solían plagar los recreos hasta la aparición de Game Boy) se dio cuenta de lo grande que había llegado a ser aquel juego e inspirados por el éxito del mismo decidieron crear su propia versión pero utilizando a King Kong, el gorila más famoso de la historia. Los ejecutivos de Tiger Electronics se pusieron en contacto con los Estudios Universal para preguntar por el precio de la licencia de utilizar al gigantesco simio en uno de sus juegos portátiles. En ese momento la única licencia en activo que existía otorgada por Estudios Universal con respecto al personaje era la que fue concedida a una empresa que se encargaba de realizar disfraces basados en el cinematográfico gorila. Universal tras realizar un informe de marca le concedió la licencia a Tiger Electronics para que hiciera el juego sin conocer la existencia de Donkey Kong.

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Al año siguiente, Universal realizo otro rutinario informe de marca y esta vez si que apareció el nombre de Donkey Kong debido al acuerdo que Nintendo estaba intentando alcanzar con Coleco para crear un cartucho con la versión domestica del popular juego. Curiosamente el informe no encontró nada sospechoso y la existencia de aquel intento de acuerdo y de Donkey Kong fue catalogada como algo de poca importancia para Estudios Universal. Sin embargo, Sid Sheinberg, presidente de Estudios Universal, tenía otros planes. Sheinberg y su abogado, Robert Hadl, probaron una máquina de Donkey Kong y pensaron que infringían derechos de marca y propiedad intelectual de King Kong.

Universal quería entrar en el mercado de los videojuegos. Si lo había hecho la Warner cuando compro Atari y Sega ¿Por qué Universal no podría?. El jugoso pastel en el que se había convertido esa forma de ocio era demasiado tentador y aunque la compañía tenia un gran éxito en el mercado cinematográfico y musical Sheinberg pensó que la mejor forma de entrar en el negocio era utilizando el caso de los derechos de autor y marca contra Coleco. El presidente de Universal invito a Arnold Greenberg, presidente de Coleco, a California. Greenberg acudió a la cita pensando que lo que Sheinberg querría seria hablar con el de una futura colaboración o acuerdos entre las dos compañías pero en lugar de eso se enfrento a un iracundo ejecutivo de la industria cinematográfica que le acuso de violar los derechos de marca y autor con Donkey Kong. Sheinberg le dijo a Greenberg: “vamos a demandarles si su compañía no nos da ningún tipo de royalties sobre Donkey Kong” Greenberg, aterrado ante la idea de enfrentarse a un gigante como Estudios Universal acepto pagar los royalties debido a que ya estaba preparado un pack de lanzamiento de la consola de Coleco junto al cartucho de Donkey Kong. Estudios Universal recibiría algo por cada copia vendida y además se comprometió en realizar otros acuerdos con Coleco.

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Tras aquel provechoso acuerdo el siguiente movimiento que realizo Sheinberg fue contactar con otras compañías que utilizaran la licencia Donkey Kong, como MB juegos (por su juego de mesa) y Ralston Purina (por sus cereales) para exigir royalties amenazando con fuertes demandas. En ultima instancia Estudios Universal contacto con Nintendo. El 6 de mayo de 1982 las dos partes se reunieron. Representando a Nintendo se encontraban Minoru Arakawa, director de operaciones de Nintendo of America, y Howard Lincoln, el asesor legal de Nintendo. En aquella reunión Robert Hadl, el abogado de Estudios Universal,  exigió a la compañía japonesa que pagara royalties a Universal por Donkey Kong a lo que Lincoln respondió con ironía: “no pretendemos comprar el puente de Brooklyn con nuestras ganancias”. El asesor legal continúo argumentando que Nintendo había realizado una cuidadosa investigación de la marca King Kong y había encontrado una gran variedad de casos de uso no autorizados. Un enfadado Robert Hadl aseguro que aquello era falso y que el poseía toda una lista referencial de los usos legales de King Kong y que se la enviaría a Nintendo. El farol le salio mal, ya que lejos de amedrentarse, el departamento legal de la compañía japonesa lo único que hizo fue esperar el informe de Hadl, el cual nunca llegó.

En aquel momento Nintendo desconocía el acuerdo al que Coleco y Estudios Universal habían llegado pero Lincoln sabia que algo no andaba bien cuando la compañía de Greenberg comenzó a presionar a Nintendo para que aceptara las demandas de Universal. Arakawa se sorprendió de la decisión que Lincoln tomo de luchar contra Universal. Recuerden que en 1982 Nintendo era una compañía minúscula en comparación con Universal y la idea de enfrentarse a ella era algo que no gustaba al director de operaciones de Nintendo of America un hombre poco acostumbrado a los pleitos legales. El 21 de mayo Nintendo se reunió por segunda vez con Universal. Sheinberg y Hadl suponían que iban a negociar, pero estaban muy equivocados. Después de un pequeño almuerzo y una breve charla sobre la inversión de Universal en Nintendo, Lincoln dio la mala noticia a los dos ejecutivos: “Después de investigaciones adicionales, Nintendo ha decidido no aceptar las pretensión de Universal sobre la supuesta relación entre King Kong y Donkey Kong lo que nos ha llevado a decidir no pagar derechos de autor y royalties”. Sheinberg se enfureció muchísimo y lanzo su famosa amenaza: “Será mejor que empiecen a ahorrar dinero para pagar los honorarios de sus abogados, veo litigios como un modo con el que obtener beneficios”. El 29 de junio de 1982 Estudios Universal presenta una demanda contra Nintendo reclamando sus derechos sobre la marca King Kong y asegurando que la compañía japonesa había hecho uso indiscriminado de la marca/franquicia.

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Ante aquella demanda, todas las compañías a las que Nintendo dio licencias para crear productos con Donkey Kong se rindieron a Estudios Universal. Las únicas que se mantuvieron leales a la gran N fueron MB Juegos y Ralston Purina.

Para representar a Nintendo, Lincoln contrato a John Kirby, un abogado de la firma Latham and Watkins. A primera vista Lincoln no se mostró muy impresionado por Kirby debido a su mal humor y aspecto desaliñado pero lo cierto es que el letrado era uno de esos juristas con una reputación intachable y en su historial había ganado grandes casos para marcas tan importantes como Pepsi. Howard Lincoln y John Kirby viajaron a Japón para hablar con Hiroshi Yamauchi, presidente de Nintendo, sobre el caso. Yamauchi no era muy amigo de los abogados, y lo único que les dijo fue: “TENEMOS que ganar”.

Después de entrevistar a Gunpei Yokoi (creador de la Game Boy) y Shigeru Miyamoto (creador de Donkey Kong) y otros miembros del personal sobre el juego, los dos se dirigieron de nuevo a los Estados Unidos para preparar el caso. Durante ese proceso Lincoln confirmo las sospechas que las reuniones con Universal le habían causado. El abogado pudo confirmar que King Kong no era propiedad de Estudios Universal y además encontró un caso reciente que Universal había ganado demostrando que el gigantesco simio formaba parte de las propiedades artísticas del dominio publico, lo cual les permitía hacer remakes de la cinta original (este caso fue previo a la irregular película de 1976 King Kong dirigida por John Guillermin).

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Howard Lincoln también descubrió el acuerdo entre Universal y Coleco, y el motivo de Sheinberg para entrar en el negocio de los videojuegos y alejar competidores. Estos nuevos motivos dejaban el caso visto para sentencia para el tándem de abogados de Nintendo. Debido a su ayuda y su firme decisión de luchar contra Universal, Arakawa ofrecido Howard Lincoln el trabajo de Vice Presidente Senior de Nintendo. Lincoln, que había estado trabajando casi exclusivamente con Nintendo, acepto encantado.

El caso tuvo lugar en la sala del tribunal de Nueva Cork y de el se encargo el juez federal Robert W. Sweet. Nintendo llevo al tribunal a Jerry Momoda, quien fue su analista de investigación de mercado, para que jugara ante toda la sala al juego Donkey Kong, mostrando así que no había violación alguna de la marca King Kong. Por otra parte, John Kirby presentó un testimonio de Shigeru Miyamoto, en el que el diseñador explicaba que usó la palabra “kong”, simplemente porque era una palabra genérica para “mono amenazante grande” en Japón. Kirby también utilizo los casos judiciales en los que Universal demostró que King Kong era de dominio público, y que Universal había presentado la demanda a sabiendas de que no son propietarios de los derechos de King Kong. El abogado utilizo además la amenaza de Sheinberg en la que el presidente de Universal recalco que veía a los litigios como una forma de obtener beneficios.

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Robert W. Sweet había oído suficiente. Llegó a la conclusión de que Nintendo no había infringido los derechos de Estudios Universal, ya que el estudio ni siquiera poseía los derechos e incluso si lo hiciera, el juego Donkey Kong no tenía nada que ver con King Kong. Sweet criticó a Universal por  llevar el caso a los tribunales a sabiendas de que no eran los propietarios de los derechos de King Kong por lo que tendrían que pagar daños morales a Nintendo. Universal apelo el caso varias veces hasta llegar a la Corte Suprema de los EE.UU., pero fracasó.

Nintendo recibió en concepto de daños morales un total de 1.8 millones de dólares. Poco después todas las empresas que fueron “extorsionadas” legalmente, como Coleco y Atari, por Estudios Universal comenzaron a demandar a la empresa para que le devolvieran los royalties que les habían pagado. Estudios Universal llego a acuerdos económicos con la mayoría de ellas.

¿Qué pasó después para todos los involucrados?

Howard Lincoln fue nombrado vicepresidente senior de Nintendo y continuó trabajando con la compañía por varios años más, llegando a ser Presidente de Nintendo of America en 1994. Después de salir de Nintendo, asumió el cargo de presidente del equipo de béisbol Seattle Mariners, que es propiedad de Nintendo.

John Kirby fue recompensado con su propio velero, bautizado como Donkey Kong  (Kirby ademas tiene los derechos de explotación del nombre en cuanto a embarcaciones de recreo se refieren). Muchos el personaje de NintendoKirby” fue bautizado así por el. Continuó trabajando como abogado muchos años más antes de retirarse en 2007.

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Coleco no tardaría en salir de la industria de los videojuegos y comenzar a vender muñecas (las Cabbage Patch Kids o muñecas repollo eran de Coleco). La compañía cerró sus puertas en 1989.

Universal aún con la esperanza de entrar en el negocio de los videojuegos, compraron una pequeña empresa conocida como LJN para crear videojuegos. En 1994 crearon su propio estudio de juegos, Universal Interactive, que público juegos como Spyro the Dragon y Crash Bandicoot. En diciembre de 2000 fueron adquiridos por Vivendi.

Conclusión final

Este caso no sólo dio a Nintendo una fuerte suma de dinero, sino que también les estableció como una compañía legítima con la capacidad de enfrentarse a empresas más grandes. El caso no solo fue una inspiración, la industria del videojuego sino para cualquier pequeña empresa tratando de llegar lejos.

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