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Conociendo la Historia, Historia

Conociendo la Historia – Gargantua The Great

Conociendo la Historia…por César del Campo de Acuña

Gargantua The Great

La silenciosa y en muchos casos injusta historia, de las criaturas con las que tenemos la fortuna de compartir el planeta suele pasar inadvertida para la mayoría de los que en muchas ocasiones presumimos de humanidad. Quizás, las más notorias o populares son aquellas en las que los animales salvan vidas de un modo u otro pero ¿Qué hay de esos relatos tristes y crueles que dejan a nuestra especie por los suelos? Pues que o son olvidados o reescritos de un modo edulcorado.

Una de las historias que más me ha llamado la atención es la de Buddy, un pacífico gorila de las tierras bajas, al que la mano del hombre convirtió en Gargantua The Great, una bestia colosal que odiaba a la humanidad.

Buddy nació en el Congo Belga entorno al año 1929. Con tan solo un mes de vida fue encontrado por unos misioneros, los cuales adoptaron a la pequeña criatura. En este punto conviene señalar que él bebe simio era huérfano. Dos años después, en 1931, los misioneros regalaron (o vendieron, dependiendo de la fuente consultada) al pequeño gorila al capitán Arthur Phillips. Philips acepto el regalo y se hizo cargo del primate. La vida en alta mar no pudo ser mejor para Buddy (nombre con el que supuestamente el capitán bautizo al gorila); Se le enseñaron a realizar pequeñas tareas, se le servía comida especial y en general era adorado por toda la tripulación. Desafortunadamente para nuestro protagonista, un marinero descontento con la disciplina impuesta por Philips y con el trato que recibía Buddy, decidido vengarse del capitán arrojando ácido nítrico en el rostro del gorila. El animal casi se quedó ciego a causa del ataque pero más allá de las secuelas físicas que este le produjeron (quedo de por vida desfigurado) lo peor fue que había perdido la confianza en la mano del hombre. Buddy comenzó a esconderse de los marineros, a rechazar la comida especial que se le preparaba y a reaccionar de manera violenta si se sentía amenazado o acorralado. La tripulación pidió al capitán que a pesar del cariño que habían profesado por el gorila le practicara la eutanasia, ya que no era seguro tenerlo a bordo. En lugar de terminar con la vida del primate, Philips se puso en contacto con una excéntrica millonaria neoyorquina llamada Gertrude Lintz, famosa por hacerse cargo de animales en situación de desamparo con especial interés en los grandes simios.

gargantua-cincodays-com

Lintz se hizo cargo de Buddy a principios de 1932, finales de 1931. Se dice que fue verdaderamente la excéntrica millonaria la que bautizo al gorila como Buddy. Supuestamente Lintz llamo al gran simio Buddha y que para abreviar era llamado de manera amistosa Buddy. Como he mencionado en el párrafo anterior Lintz era una gran defensora de los animales, especialmente de los primates, a los cuales trataba casi como a humanos llegando a defender frente a la comunidad científica que todo lo que necesitaban los simios para crecer y prosperar eran unos buenos cuidados maternales. La excentricidad y las ideas de Lintz la llevaron a vestir de manera impecable a los simios a su cargo, a los cuales llegaba a enseñar a comer en una mesa y a pasear en su coche sentados junto a ella en los asientos de atrás.  Empeñada en rehabilitar a Buddy, incluso llego a pedir a un cirujano plástico que le practicara una operación para reconstruir su rostro desfigurado por el ácido nítrico. La operación no salió del todo bien y Buddy, un gorila de carácter amable, termino con una aterradora mueca tallada de por vida.

A pesar de aquello, Buddy se sintió seguro con Lintz y comenzó a recuperar la confianza en el ser humano. Se cuenta que durante los años que estuvo con los Lintz, Buddy llego a alcanzar más de 272 kilogramos de peso (600 libras) y que era habitual verle jugando en el jardín de la propiedad de los Lintz, paseando en coche con Gertrude y viajando a ciudades cercanas para ser exhibido ante la comunidad científica. El comportamiento de Buddy durante aquellos años se asemejaba bastante al de un niño pequeño, de colosales dimensiones y fuerza pero a la postre un niño pequeño que había encontrado en Gertudre la madre que nunca tuvo (esta le enseño a vestirse, a caminar erguido…). Desafortunadamente esa relación materno-filial que Buddy había adquirido con la millonaria la aparto de ella. En una terrible noche de tormenta en 1937, en la que roncos truenos resonaban por toda la casa y refulgentes rayos iluminaban las habitaciones Buddy se asustó. Tanto miedo sintió el gorila abrio la puerta de su jaula (alguien olvido cerrarla) y acudió a la cama de su “madre” para encontrar consuelo, refugio y protección de aquellos efectos meteorológicos que no podía comprender. Aunque Gertrude no resultó herida, el shock de ver a Buddy en su habitación y la imposibilidad de predecir como reaccionaria ante otra violenta tormenta, la obligaron a decir adiós al gran simio. Tras seis años con los Lintz, Buddy fue vendido al Circo de los Hermanos Ringling por 10.000$.

Buddy fue entonces renombrado como Gargantua The Great, como el gigante de las novelas de François Rabelais y fue anunciado como un sanguinario gorila que odiaba a la humanidad. Buddy mostraba reticencia a actuar en público lo que llevo a los responsables del circo a tan solo exhibirlo. En un principio se le confino en una jaula desde la que podía sacar su brazo hasta la altura del codo para resultar más amenazador ante el público que acudía en masa para verle. Aquella jaula pasó a la historia en 1938 cuando en una ocasión consiguió agarrar a John Ringling North (hizo falta que su entrenador golpeara a Buddy con una cachiporra para que soltara a Ringling). Todo tipo de historias sobre su aterrador comportamiento se inventaron para enfatizar su odio hacia el hombre, el cual se veía fortalecido por su colosal presencia y la aterradora mueca que lucía en su rostro desde la fallida operación estética. Fuera por curiosidad o miedo, el público no se cansaba de acudir ante su jaula para observar a aquel espécimen de gorila de las tierras bajas. Se dice que el circo llegaba a gastarse en torno a los 50.000$ dólares de la época para promocionarlo (campañas publicitarias orquestadas por Roland Butler) y que gracias a su presencia rescato al circo de la ruina que había supuesto los años de la gran depresión.

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Desde el día de su presentación en Abril de 1938, Gargantua se convirtió en la estrella del show y era anunciado con toda suerte de impactantes frases como: “¡El gorila más grande jamás exhibido!”, “¡La criatura viva más aterradora!”, “¡El más grande y feroz gorila nunca antes mostrado ante los ojos del hombre civilizado!” y otros slogans aún más desafortunados. Si bien es cierto que su vida en el circo no era igual que la que tuvo con los Lintz, Buddy seguía siendo tratado con cierta consideración ya que a fin de cuentas era la estrella del circo. Se le trataron de enseñar trucos, como recoge un número de la revista Time de 1940, pero el gorila no tenía demasiado interés en aprenderlo y como no se le podía castigar en exceso (y aún menos por medio de la privación de comida) simplemente se le exhibía en su jaula especial (con climatización) por todo el país.  Si bien es cierto que se le trataba moderadamente bien, debido a su supuesta agresividad, el único modo que tenían para limpiar el centro de su hábitat era arrojando una serpiente dentro, como recoge el número de la revista Time anteriormente citado. Según su cuidador/entrenador no le tenía miedo a ningún otro ser vivo, salvo a una especie de serpiente. El propio cuidador dijo que cuando veía a los elefantes pasando junto a su jaula trataba de agarrarlos.

Cuando su popularidad comenzó a decrecer se le emparejo con una gorila a la que anunciaron con el nombre de Mrs. Gargantua en 1941. En realidad se trataba de una hembra criada en cautividad llamada Toto (M´Toto) que quedó huérfana durante una cacería en el África ecuatorial francesa en 1931. Toto fue uno de los primeros casos documentados de un animal cuidando a otro de una especie diferente, ya que cuando contaba con 5 años, comenzó a hacerse cargo de un gatito llamado Principe al que llevaba a todos lados. Buddy, o Gargantua, como se le conocía por aquel entonces, no le hizo mucho caso y nunca tuvieron crías. El tiempo, invariablemente siguió pasando y aunque seguía siendo la estrella (probablemente el animal circense más importante del pasado siglo), su llama se extinguía. En noviembre de 1949 Buddy fallecía de una neumonía doble a los 20 años de edad (los gorilas en cautividad suelen vivir más de 40). La autopsia realizada en el Johns Hopkins Hospital reveló otra serie de problemas físicos a los que el animal estaba haciendo frente como una enfermedad en la piel y unas infecciones dentales producidas por varios dientes podridos. En 1950, el esqueleto de Buddy fue donado al Museo de Historia Natural Peabody (New Haven, Connecticut) y es exhibido en algunas ocasiones.

Si la historia de Buddy y de como el hombre es capaz de comportarse de manera más animal que los propios animales les ha tocado no duden en pasarse por http://proyectogransimio.org/ para colaborar con la conversación de estas criaturas.

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