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Historia, La Historia Compartida, Literatura

La Historia Compartida – Gustavo Adolfo Bécquer

La Historia Compartida…Por César del Campo de Acuña

Sean bienvenidos una vez más a La Historia Compartida, la sección de www.cincodays.com dedicada a las breves biografías de las más variopintas personalidades de la historia. En esta nueva, y literaria entrega, les presento a otro de mis autores preferidos.

gustavo-adolfo-becquer-foto-cincodays-com¿De quién hablamos?: de Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, conocido mundialmente como Gustavo Adolfo Bécquer, poeta y escritor español perteneciente al movimiento del Romanticismo nacido el 17 de febrero de 1836 en Sevilla y fallecido el 22 de diciembre de 1870 en Madrid.

¿Por qué paso a la historia?: Aunque no obtuvo gran reconocimiento en vida, su colección de poemas y relatos, Rimas y Leyendas resulta esencial para el estudio de la literatura hispana.

¿Sabías que…?: Fue hijo del pintor José Domínguez Insausti, pintor costumbrista que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer. Tanto Gustavo Adolfo, como su hermano Valeriano (pintor retratista y autor del retrato que ilustra este artículo), siguieron a su padre y adoptaron el apellido Bécquer para firmar sus obras.

Descendía, por parte paterna (y ahí se explica el porqué de su nombre artístico) de una noble familia de comerciantes de origen flamenco que se asentó en Sevilla en el siglo XVI. El prestigio e historia de los antepasados de Bécquer queda probado con la capilla y sepultura que ostentan de 1622 en la mismísima catedral de la capital hispalense.

Quedo huérfano a los 10 años de edad. Con tan solo 4 años, su padre fallece y seis años más tarde su madre, Joaquina Bastida y Vargas muere. A partir de ese momento se hace cargo de él Juan de Vargas, su tío.

Aunque se le suele adjuntar al movimiento del Romanticismo (como yo mismo he señalado con anterioridad), lo cierto es que es un tardorromántico/ posromántico (el más reconocido entre los poetas junto a Rosalía de Castro). De hecho, aun siendo un adolescente en Sevilla, es en la biblioteca de su madrina (Manuela Monnehay) donde se empapa de la obra de románticos como Lord Byron, José de Espronceda o Víctor Hugo.

Estuvo a punto de seguir los pasos de su padre y de su hermano. Tras cerrar el Colegio de San Telmo, fue discípulo del pintor Don Antonio Cabral Bejarano, del cual no fue mal alumno.

Comenzó a escribir entre los diez y doce años siendo su primer poema “Oda a la muerte de Don Alberto Lista” (pedagogo, poeta y crítico español fallecido en 1848). Lo escribió tras ser introducido al poeta por uno de sus profesores en San Telmo (Francisco Rodríguez Zapata) justo un año antes de entrar en la escuela de Cabral Bejarano.

Fue salvado de morir ahogado en el Rio Guadalquivir por Narciso Campillo, uno de sus dos grandes amigos (siendo el otro Julio Nombela) durante sus años en San Telmo.

Recientemente se han desmontado buena parte de los mitos que rodearon su vida. Si es cierto que se marchó a Madrid a buscarse la vida escribiendo en 1854 y que algunos de sus proyectos (como Historia de los Templos de España, del cual tan solo sale un volumen de los 5 planeados en 1857) fracasaron, pero dirigió algunos tan importantes como el periodístico Ilustración de Madrid. Por otro lado su amistad con el presidente del Gobierno y ministro Luis González Bravo le sirvió para obtener un empleo bien remunerado como censor de novelas.

Vivió como un burgués (y por cierto muy metido en política) y tan solo pasó penurias económicas cuando la revolución de 1868 dejo fuera del gobierno a los moderados de Narvaez y aquello no duro mucho ya que al poco tiempo estaba dirigiendo la citada Ilustración de Madrid.

Juan Ramón Jiménez dijo de Gustavo Adolfo Bécquer en una carta: “no se puede empezar nada contemporáneo en el verso y la prosa española sin empezar por Bécquer y Larra

Curiosamente a pesar de haber dirigido periódicos y gozar de una moderada fama dio a la imprenta apenas una docena de poemas en vida, y no publicó un libro jamás. Esto se debe a su carácter perfeccionista que le empujaron a pasarse toda su corta vida corrigiendo sus propias obras.

Algunas frases de Gustavo Adolfo Bécquer:

  • La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quien decírselo.
  • La soledad es el imperio de la conciencia.
  • Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.
  • El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo.
  • Mi cerebro es el caos, mis ojos la destrucción, mi esencia la nada.
  • Y el pensamiento es necesario ejercitarlo, se debe cada día y de nuevo y de nuevo pensar, para conservar la vida del pensamiento.
  • El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo.
  • Los sueños son el espíritu de la realidad con las formas de la mentira.
  • Todo es mentira: la gloria, el oro. Lo que yo adoro sólo es verdad: ¡la Libertad!
  • Dices que tienes corazón, y sólo lo dices porque sientes sus latidos; eso no es corazón… Es una máquina que al compás que se mueve hace ruido.

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