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Historia, La Historia Compartida

La Historia Compartida – Alvin C. York

La Historia Compartida…Por César del Campo de Acuña

Sean bienvenidos una vez más a La Historia Compartida, la sección de www.cincodays.com dedicada a las breves biografías de las más variopintas personalidades de la historia. En esta nueva entrega les voy a hablar de uno de los grandes héroes de la Primera Guerra Mundial.

¿De quién hablamos?: de Alvin Cullum York un militar estadounidense conocido como Sargento York, nacido el 13 de diciembre de 1887 en Pall Mall, Tennessee y fallecido el 2 de septiembre de 1964 en Nashville, Tennessee.

¿Por qué paso a la historia?: Algunos estúpidos dirán que pasar a la historia por lo que Alvin C. York hizo es más un agravio que un honor pero su respetable opinión de cobardes no es digna siquiera de mención alguna. Bien Alvin C. York pasó a la historia como uno de los militares estadounidenses más condecorados de la Primera Guerra Mundial y por como en una ocasión abatió al menos a 28 soldados alemanes y capturo a otros 132 en solitario el mismo día.

¿Sabías que…?: Alvin Cullum York nació en el Tennessee rural, concretamente en el Condado de Fentress. En su juventud, York termino convirtiéndose en un pendenciero borracho que pasaba el tiempo en compañía de otros bebedores y prostitutas en bares de mala muerte. Curiosamente su padre, William Uriah York, el cual falleció cuando su tercer hijo de once tenía 24 años de edad, nunca probó el alcohol.

Admirador de Daniel Boone, a pesar de ser un borracho pendenciero y bastante peligroso propenso a terminar convertido en un nuevo Jesse James antes que en un héroe de guerra, York desde muy joven fue un excelente tirador. Destacado cazador, el tipo que pasaba más tiempo en los burdeles de Kentucky y Tennessee que en su casa practicaba su puntería en las gallinas de sus vecinos y aun estando borracho no fallaba un solo tiro.

Hay que añadir que su conducta pendenciera y autodestructiva le llevo a protagonizar y participar en no pocas trifulcas y peleas de bar. No fueron pocas las veces en las que fue arrestado. A pesar de su conducta y estilo de vida nunca faltaba a la iglesia y ayudaba con su trabajo a criar a sus hermanos pequeños. Debo señalar que York se convirtió en el cabeza de familia cuando su padre murió ya que sus dos hermanos mayores ya se habían casado y mudado a otros lugares.

En una de aquellas peleas uno de los mejores amigos de Alvin, Everett Delk, fue asesinado en Static, Kentucky. Era 1914 y Alvin no solo se prometió no volver a probar ni una sola gota de alcohol sino que además se implicó más y más en su congregación: La Iglesia de Cristo en Union Cristiana. Aunque en la doctrina de su Iglesia no estaba firmemente subrayado el pacifismo, sí que es cierto que repudiaban toda forma de violencia.

Cuando Alvin York fue llamado a filas de declaro objetor de conciencia. En su solicitud señalo que no quería luchar y que él no quería cruzar el charco para matar a otros hombres. El solo creía en la Biblia. Evidentemente su solicitud fue denegada y más pronto que tarde, en 1917 mandaron su trasero al campo de instrucción básica.

En 1918 Alvin York ya estaba en Europa luchando. El, junto a otros 17 hombres fue designado para infiltrarse y destruir una fortificación de ametralladoras pesadas que custodiaban un tramo de vía germano y capturar el ferrocarril Decauvil tras la colina 233 en el bosque de Argonne. Tras un pequeño tiroteo con una patrulla alemana a la que redujeron las ametralladoras pesadas descubrieron su posición y despanzurraron a 9 de los compañeros de unidad de York. Los hombres que no estaban lo suficientemente heridos para correr huyeron dejando a York con los restos de su pelotón.

Fue entonces cuando York, desde su posición, y con una eficacia fuera de lo normal a pesar del intenso fuego enemigo abatió aproximadamente a 20 enemigos. El propio York lo describía así en sus memorias: “No he tenido tiempo de resguardarme tras un árbol o bajo un arbusto, ni siquiera tuve tiempo para arrodillarme o acostarme. No tuve tiempo de hacer nada, sólo de ver que muchos alemanes me disparaban con ametralladoras pesadas… y de dar lo mejor que tenía. Cada vez que veía un alemán le obligaba a retirarse. Al principio disparaba desde una posición prona, es decir acostado; de la misma manera que a menudo se dispara a los objetivos en las prácticas de tiro que hacíamos en las montañas de Tennessee, y fue casi la misma distancia. Pero los objetivos aquí eran más grandes. No podía fallar ningún disparo a la cabeza o el cuerpo de un alemán, y no lo hice.”

Tras aquel letal intercambio de disparos el Comandante del Primer Batallón del 120 de Infantería de Landwehr mando a cinco soldados rodear la posición de York mientras le disparaban. Cuando los alemanes se acercaron lo suficiente y sin apenas munición, York saco su Colt 45 (con tan solo 8 balas) y mato a los cinco soldados alemanes. Según palabras del propio York utilizo una técnica similar a la que usaba en su natal Tennessee para cazar pavos salvajes.

Visto lo visto, el Teniente alemán Paul Jurgen Vollmer alzo la voz entre el estruendo y pregunto a York que si era inglés (en la Primera Guerra Mundial ningún ejército Europeo tomaba en serio a los soldados estadounidenses). York respondió que era norteamericano a lo que Vollmer respondió: Bueno señor, si no va a disparar más me rendiré. York acepto y apareció custodiando, junto al resto de su unidad a 132 soldados alemanes. Cuando el Teniente de York vio la columna de alemanes se pensó que se trataba de un contrataque de los germanos, pero cuando se fijó los vio desarmados y marchando tras ellos un sonriente Alvin York. Cuando el Teniente le pregunto a York como había logrado aquella hazaña, York respondió “Honestamente teniente, no lo sé.”

York, gracias a aquello se convirtió en el soldado de infantería más condecorado de la Primera Guerra Mundial. Recibió la Medalla de Honor del Congreso, la Cruz de Servicios Distinguidos, la Medalla de la Victoria de la Primera Guerra Mundial, la Medalla de la Campaña Americana, Legión de Honor (Francia), Cruz de Guerra (Francia), Cruz de Guerra al Mérito (Italia) y Medalla de la Guerra (Montenegro).

Trato de volver a servir a su país durante la Segunda Guerra Mundial. Tenía 54 años de edad, problemas de sobrepeso, artritis y diabetes. Evidentemente fue rechazado, pero aun así hizo todo lo que pudo para ayudar a su país durante el conflicto. York participo en campañas de bonos para el esfuerzo de la guerra y en el Cuerpo de Señales del Ejército. Por sus esfuerzos, cuando llego el fin de la guerra recibió la Medalla de la Victoria de la Segunda Guerra Mundial. Alvin York falleció en el Hospital de Veteranos de Nashville el 2 de septiembre de 1964.

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