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Historia, La Historia Compartida

La Historia Compartida – Dragut

La Historia Compartida…Por César del Campo de Acuña

Sean bienvenidos una vez más a La Historia Compartida, la sección de www.cincodays.com dedicada a las breves biografías de las más variopintas personalidades de la historia. Hoy les voy a hablar de un terrible corsario turco.

turgut-reis-cincodays¿De quién hablamos?: de Turgut Reis, un corsario y almirante otomano nacido probablemente entorno al 1514 cerca de Bodrum, en la costa egea de Anatolia. Muere en 1565 en el ataque otomano a Malta.

¿Por qué paso a la historia?: Turgut Reis o Dragut, como lo llamábamos los españoles paso a la historia como el más temido de los corsarios turcos tras Barbarroja.

¿Sabías que…?: Nació en una familia pobre de pescadores. Sus ansias de fortuna y aventuras le llevaron a enrolarse como marino en una de las muchas naves que Jeireddín Barbarroja comandaba como el primer almirante de Suleimán I. Su arrojo en el combate, odio a los cristianos, liderazgo entre los suyos y habilidad le convirtieron en el favorito de Barbarroja lo que le llevo a convertirse en el protegido de este último. Pasados unos años Dragut ya comandaba su propia flotilla con la que hizo estragos por todo el Mediterráneo. Carlos V, cansado de los ataques indiscriminados de este pirata a diferentes poblaciones y de los daños que causaba a la flota española manda al almirante genovés Andrea Doria a darle caza.

Andrea Doria, al mando de una flota especial, le da caza pero no muerte. Dragut termina encadenado al duro banco de una galera un destino, en muchos casos, peor que la muerte. Paso cuatro años remando hasta que su protector, Barbarroja, pago un rescate de 30.000 ducados (o tres mil, según las fuentes consultadas) por su cabeza. Incomprensiblemente fue liberado.

Cuando en 1546 Barbarroja muere, Dragut abandona el ejército otomano y reúne una flotilla de 24 bergantines repleta de marinos que odiaban a los cristianos tanto como él. Establece su base en la isla de Djerba, ínsula que había cambiado de manos turcas y españolas en diferentes ocasiones desde el desastre de 1510 (murieron cuatro mil españoles de los quince mil que desembarcaron para conquistar la isla aquel año). Desde Gelves (nombre que los españoles le dimos a Djerba), Dragut saqueó las costas de Nápoles y Calabria, arrasó Pollensa, Alicante, y esclavizó a prácticamente el total de la población de Cullera.

En 1550, el mismo año en el que tomo Mahdia y una parte de Túnez, vuelven a mandar al almirante genovés Andrea Doria tras él. Tras tres semanas de persecuciones, enfrentamientos y escaramuzas, Doria le acorrala en su isla a la espera de un largo asedio. Lo que el genovés no podía esperar es que Dragut había escondido en la playa 20 barcos con los que huyo hacia Constantinopla desde la costa opuesta a donde se producía el asedio. Curiosamente, Suleimán el Magnífico le recibe como un héroe y lo nombra almirante de toda la flota otomana.

Con más de veinte mil hombres a sus órdenes y cientos de galeras, Dragut paso a sangre y fuego, una vez más, por Calabria, saqueó Malta (aunque no llego a conquistarla), Elba y Córcega y capturo a miles de esclavos. Recupero Trípoli y se hizo una vez más con el control de Djerba. En 1559, Felipe II, harto de los desmanes del turco manda una tercera expedición para acabar de una vez por todas con Dragut. Al mando del Duque de Medinaceli, virrey de Sicilia, doce mil hombres partieron hacia Gelves para acabar con las correrías del pirata. Una vez más los españoles lograron tomar la isla y una vez más el turco había huido.

Las pérdidas de vidas españolas en la reconquista de Gelves habían sido terroríficas. Más de 6000 soldados murieron y buena parte de los barcos terminaron seriamente deñados. Dragut volvió a su isla poco después para recuperarla. Tras acabar con las pocas naves cristianas que quedaban en la ensenada se lanzó al asalto de las murallas en 1560. La paciencia y el desgaste psicológico hicieron el resto. Los españoles allí sitiados no recibieron piedad. No hizo prisioneros, no pidió rescate alguno, no les convirtió en esclavos. Dragut, un pedazo de bestia asesina que se valió de la torpeza de Felipe II para hacer cuanto le vino en gana en el mediterráneo, decapito a los casi cinco mil hombres que allí quedaban. Luego mando descarnar los cráneos y junto con pasta de barro creo una torre de adobe con ellos. La torre era visible desde la lejanía y sirvió como advertencia a todos aquellos que quisieran aventurarse en sus costas.

Burj Al-Rus (literalmente «la torre de las calaveras») que mando construir Dragut permaneció en pie durante tres siglos. En 1848, el Rey de Túnez, influenciado por Francia, mando demoler el monumento. Los cráneos recibieron entierro cristiano poco después.

Tal fue el impacto de este pirata en la sociedad española de la época que dos de las mayores figuras del Siglo de Oro lo citaron en sus obras. Miguel de Cervantes lo describe en su novela Los trabajos de Persiles y Segismunda como “el orejudo en su galeota que azota a los remeros cristianos con el brazo muerto de otro cristiano cautivo”. En la misma obra escribe: “perro de Dragut, que así se llamaba el arráez de la galeota: corsario tan famoso como cruel, y tan cruel como Falaris o Busiris, tiranos de Sicilia”. Por su parte, Luis de Góngora, convirtió en protagonista a un cristiano cautivo de Dragut en el siguiente poema:

«Amarrado al duro banco

de una galera turquesca,

ambas manos en el remo,

y ambos ojos en la tierra,

un forzado de Dragut

en la playa de Marbella

se quejaba al ronco son

del remo y de la cadena.»

Tras la toma de Gelves/Djerba vivió cinco años más. En aquellos años, en lugar de retirarse a Trípoli, ciudad de la que Suleimán I le convirtió en Sanjak Bey (gobernador) tras tomarla años atrás, siguió pirateando por el mediterráneo. Aquello le llevo a tener innumerables enemigo y no solo en las filas de la cristiandad. Jefes del norte de áfrica no le veían con buenos ojos y estos, junto con algunos dirigentes otomanos se aliaron con el virrey de Sicilia para darle muerte. No lo lograron. La parca toco en la puerta de Dragut en 1565, durante el ataque otomano a Malta. Atacando el fuerte de San Telmo una esquilar de piedra disparada a causa de un cañonazo le corto la yugular. Murió ahogado en su propia sangre mientras sus numerosísimos hombres tomaban la plaza.

Tras su muerte, Turgut Reis (su verdadero nombre), se convirtió en un héroe nacional para los otomanos. Recibió sepultura con honores de rey en Trípoli y su ciudad natal fue renombrada como Turgutreis en su honor.

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